un mundo nuevo en nuestros corazones

Un mundo nuevo en nuestros corazones” es un nuevo microfanzine que lanzamos desde pAn colectivo, basado en un carácter anarquista y antiespecista, este es el primero de (esperamos) muchos números, podéis y debéis difundir, copiar, pegar, modificar, tirar, arrojar y leer.

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Julius Van Daal (a modo de epílogo)

(…)

En un mundo sin dinero y sin propiedad privada ni estatal, la esclavitud asalariada será suplantada por una actividad humana autónoma orientada hacia el juego y la comunidad. El amargo recuerdo de las humillaciones del salariado, no menos que la imprescindible vigilancia de los emancipados, impedirá que reaparezca. Comerciar con los frutos del esfuerzo y de la imaginación será tan intolerable como inviable. El reparto sustituirá al intercambio y el don al comercio. La riqueza, nacida del buen hacer y del saber estar, dejará de medirse y brotará de la intensidad de los momentos vividos. En este mundo sin hipermáquinas ni megaestructuras, en el que toda tecnología engendrada por la búsqueda de poder y de la rentabilidad estará proscrita, la actividad humana no conocerá otro límite que el respeto absoluto por el medio ambiente que comparte toda la humanidad, pues la naturaleza será universalmente reconocida como la verdadera comunidad de las comunidades.

 

(Extraído del epílogo de Julius Van Daal a la obra “la abolición del trabajo de Bob Black)

ochodoscuatro ediciones

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“Nos hemos comido 824 millones de animales”,  decía un titular. Sólo en el estado español, sólo en un año, 824 millones de individuos habían sido sacrificados para convertirse en comida. Esto sin contar los peces. Tampoco entraban en esta cifra los miles de animales muertos para hacer abrigos, mutilados para fabricar jerséis, utilizados en experimentación, encerrados en zoos y circos para nuestro entretenimiento, torturados y asesinados en las plazas de toros… No entraban aquellos que se crían para ser expuestos en escaparates y satisfacer nuestros caprichos, aquellos que son capturados en el océano al otro lado del mundo para adornar nuestras peceras, aquellos que son aplastados deliberadamente por un pie que los considera demasiado insignificantes para compartir el suelo.

En una sociedad corrompida por ideas como la autoridad, la dominación, la competencia y la explotación de muchxs para el beneficio de unxs pocxs, los demás animales ocupan un lugar aún más desafortunado que el nuestro. Son considerados mercancías, propiedades, recursos a nuestra disposición y máquinas de producir. Miles de millones de individuos se ven afectados por nuestros hábitos, y por la idea infundada de que somos la especie superior, con legítimo derecho para disponer de ellos a nuestro antojo. El sistema capitalista se alimenta de esta situación y la perpetúa; pero en cada unx de nosotrxs reside la responsabilidad de romper .con ese prejuicio, dejar de justificarlo y luchar para que termine.

Al igual que nosotrxs, el resto de animales sienten y, por tanto, tienen intereses que necesitan y merecen ser respetados. Entendemos que toda forma de dominación y autoridad debe ser combatida, sin ningún tipo de discriminación por razón de género, raza, o especie. Para los demás animales exigimos, sencillamente, la misma libertad que exigimos para nosotrxs.

Por eso, el objetivo de esta editorial es sacar a la luz el problema de la explotación animal, así como extender las ideas antiespecistas y las diferentes experiencias de lucha al respecto. No pretendemos establecer un ideario cerrado, sino promover el debate y el aprendizaje continuos, así como la autocrítica, para que nunca más haya que empezar desde cero. Queremos dar un espacio de difusión a todas las herramientas teóricas y prácticas que puedan inspirarnos y ayudarnos a combatir esta injusticia y hacer crecer la lucha por la liberación animal.

Este proyecto está sacado adelante por personas que dedicamos nuestro tiempo y esfuerzo sin pretender ningún tipo de compensación económica. El importe de nuestras publicaciones está destinado a cubrir los costes de imprenta y, en ocasiones, incluye un pequeño margen destinado a poder seguir gestionando la editorial y ayudar a la financiación de otros proyectos afines.

NOTA SOBRE LA CIFRA 824: el dato es aproximado, y corresponde a varios titulares de prensa del año 2008. La cifra puede variar según la fuente y la fecha. De acuerdo con la Encuesta de sacrificio de ganado del Ministerio de Agricultura, Alimentación y Medio Ambiente, en 2014 la ganadería sacrificó un total de 829.193.382 “cabezas”.

¡Gracias!

¡Familia pAnarra! Nuestro último mensaje de la temporada es, como el primero, de agradecimiento.

Agradecimiento por que un día un viejo dijo que quien no persigue lo imposible jamás avanza un solo paso. Y nosotras nos sentimos avanzar.

Sabíamos desde el primer amasado que solas no podíamos pero con amigas si. Hemos aprendido que no hay pan sin comunidad, que no tendremos libertad hasta que todas seamos libres y que solo una comunidad sana puede albergar personas sanamente libres.

Hacemos pAn para aprender a hacer pan, aprender a relacionarnos, a cuidarnos, a hacer economía entorno a todo esto. Y todo esto requerirá de un proceso de mucho tiempo, por eso agostamos el proceso como la naturaleza misma, y os esperamos en Septiembre con la misma esperanza que nos habéis transmitido durante todo el año.

¡Un fuerte abrazo de pAn, y arriba las masas!

PD: No podemos despedirnos sin daros las gracias por la bicifiesta, entre todas dando y tomando, demostramos que llenamos las huchas necesarias y que no hay dificultad que no podamos superar.

Ecoopan, alzando las masas

Como nos gusta acabar con las competencias y generar hermanamientos con proyectos de gente bonita que nos enseña cómo se hacen las cosas, y es que cuando la gente bonita se pone a hacer pan surgen proyectos como este.

“Somos l@s que amasan y sin embargo no tenemos pan,
somos l@s que extraen el carbón y sin embargo tenemos frío.
Somos l@s que no tienen nada y venimos a tomar el mundo.”


Tassos Livaditis (poeta griego, 1922-1988)

Anselm Jappe y el fetichismo de la mercancía

“En los años sesenta y setenta, los movimientos de protesta a menudo se dirigían contra el éxito del capitalismo, contra la «abundancia mercantil», y se expresaban en nombre de una concepción distinta de la vida. Por el contrario, las luchas sociales y económicas de hoy se caracterizan a menudo por el deseo de que el capitalismo respete al menos sus propias promesas. En lugar de un anti-capitalismo, se trata pues de un alter-capitalismo. El «capitalismo» no son solo los «capitalistas», los banqueros y los ricos, mientras que «nosotros», el pueblo, seríamos los «buenos». El capitalismo es un sistema que nos incluye a todos; nadie puede pretender estar fuera. El eslogan «somos el 99%» es sin duda el más demagógico y el más estúpido que se haya escuchado en mucho tiempo, e incluso resulta potencialmente muy peligroso.
Uno tiene a menudo la impresión de que, en realidad, más o menos todo el mundo desea la continuidad de este sistema, y no solamente los «ganadores».
Ser expoliado se convierte casi en un privilegio (que los restos del viejo proletariado fabril defienden, efectivamente, con uñas y dientes en toda Europa) cuando el capitalismo transforma a cada vez más personas en «hombres superfluos», en «residuos».

Saber lo que está en juego se convierte en algo fundamental, y disponer de una visión global, en algo vital. Por eso, una teoría social centrada en la crítica de las categorías básicas de la sociedad mercantil no es un lujo teórico que esté alejado de las preocupaciones reales y prácticas de los seres humanos en lucha, sino que constituye una condición necesaria para cualquier proyecto de emancipación”.

(Extracto sacado de la introducción de Anselm Jappe al libro “El fetichismo de la mercancía” de Karl Marx en su edición por parte de Pepitas de Calabaza)